Meteorología | Clima | Divulgaciónby Juan Jesús González Alemán

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005
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¿Un intento de ciclogénesis tropical en el Mediterráneo?

Los modelos ya anticipaban un ambiente propicio para la formación de un ciclón tropical frente a Cataluña, y lo ocurrido parece encajar con ello

Después de más de 15 años estudiando la meteorología tropical y los ciclones con características tropicales, nunca pensé que fuera a escribir esto. Hará falta un estudio mucho más profundo, pero como comenté el mismo día en RRSS, cada vez me parece más plausible que el episodio extremo que ha afectado a Cataluña entre el 3 y el 4 de octubre (sin descartar lo del día 5) sea consistente con un proceso de ciclogénesis tropical. Es decir, con un intento real de formación de un ciclón tropical a partir de un grupo de tormentas muy intensas a las que llamamos sistemas convectivos de mesoescala. En este caso su virulencia fue más allá, y la principal hipótesis es un Mediterráneo extremadamente cálido, con temperaturas muy por encima de los 26 °C de forma sostenida.

Lo que mostraban los modelos

El sábado 3 por la mañana, el modelo AROME de Météo-France (1,3 km de resolución) desarrollaba algo que no recuerdo haber visto nunca: un vórtice convectivo muy intenso, generado por las propias tormentas, que se dirigía hacia la costa catalana e impactaba de lleno en Barcelona, con rachas superiores a 100 km/h y precipitaciones muy elevadas. Otros modelos apoyaban esta posibilidad en cierta medida.

Rachas máximas previstas por AROME 1,3 km (pasada de las 00 UTC del 3 de octubre) para las 02:00 del día 4. Fuente: Meteociel / Météo-France.
Rachas máximas previstas por AROME 1,3 km (pasada de las 00 UTC del 3 de octubre) para las 02:00 del día 4. Fuente: Meteociel / Météo-France.

Lo más sorprendente era la ausencia de un forzamiento en altura destacable, sin una DANA ni una vaguada de entidad. Al tratarse de un fenómeno puramente convectivo, la incertidumbre era muy alta, porque a los modelos les cuesta mucho representar este tipo de procesos. Era un escenario de baja probabilidad, pero muy peligroso.

A esto se sumaba otra señal. El producto de la NOAA que estima la probabilidad de formación de un ciclón tropical en las siguientes 48 horas mostraba, en su análisis de las 08 UTC del día 3, una señal justo en la zona donde AROME desarrollaba el vórtice.

Probabilidad acumulada de formación de ciclón tropical a 0-48 horas, NOAA (08 UTC del 3 de octubre).
Probabilidad acumulada de formación de ciclón tropical a 0-48 horas, NOAA (08 UTC del 3 de octubre).

Mi interpretación es que el vórtice de AROME era la respuesta del modelo, en su versión más extrema, a un ambiente con potencial real para la formación de un ciclón tropical: un mar con temperaturas de récord, mucha humedad y tormentas muy organizadas.

Lo que ocurrió

El vórtice intenso de AROME no llegó a materializarse como tal (y tampoco se descarta que realmente podría haber ocurrido), pero el episodio fue muy grave, : 190,8 l/m² en Barcelona (El Raval), con 36,1 l/m² en media hora, 226,6 l/m² en Cabrils y 248 l/m² en Granollers. El Besòs superó los 900 m³/s y los servicios de emergencia recibieron más de 5.000 llamadas. Habrá que estudiar el escenario, físicamente plausible, más extremo.

Imagen de satélite del 3 de octubre de 2026.
Imagen de satélite del 3 de octubre de 2026.

Y la imagen de satélite del día 3 es muy reveladora. Si le quitamos las líneas de costa, creo que cualquier especialista en meteorología tropical diría que pertenece al trópico: un escudo nuboso compacto y casi circular, con topes muy fríos y varios topes protuberantes en su interior.

Por qué no sería un medicane

Al contrario de lo que se estuvo comentando en un principio, esto no ha sido un medicane ni un “mini huracán”, un término que no tiene sentido físico. Un medicane parte de una DANA en altura o borrasca y adquiere características tropicales después. En González-Alemán et al. (2019) ya planteábamos que, con el calentamiento global, los medicanes podrían llegar a comportarse como verdaderos huracanes.

González-Alemán et al. (2019), Geophysical Research Letters.
González-Alemán et al. (2019)

Lo de estos días sería diferente: el proceso de ciclogénesis propio del trópico, en el que un grupo de tormentas organizadas genera un vórtice que se va concentrando hasta formar una circulación cerrada, pero en el Mediterráneo y sin llegar a completarse (aunque esto último habría que analizarlo).

La principal fuente de energía es el calor latente que se libera en la condensación y el calentamiento diabático que produce. Esto rebate, en cierta medida, una idea que se repite a menudo: que «un mar Mediterráneo cálido no genera por sí solo tormentas de alto impacto». Sí puede generarlas, y lo ocurrido estos días es una prueba bastante clara.

Me lo había llegado a plantear, pero nunca tuve una idea clara de cómo podría suceder. Ahora tenemos un caso digno de estudio, y una nueva línea de investigación. Trabajaremos en ello.